Calamar
especies mixtasPescados y mariscos

Nutrientes destacados

Calamar — especies mixtas

CrudoEntero
Por
(85g)
13,24gProteína
2,62gHidratos de carbono
1,17gGrasas totales
Valor energético
78,2 kcal
Cobre
178%1,61mg
Selenio
69%38,08μg
Vitamina B12
46%1,11μg
Riboflavina (B2)
26%0,35mg
Fósforo
15%187,85mg
Zinc
11%1,3mg
Niacina (B3)
11%1,85mg
Ácido pantoténico (B5)
8%0,43mg

Calamar

Introducción

El calamar es un cefalópodo marino de cuerpo alargado y tentáculos que se ha consolidado como uno de los tesoros más versátiles de la gastronomía mundial. Conocido en diversas regiones con nombres como pota, choco o jibia, este molusco es valorado por su carne firme pero tierna cuando se cocina adecuadamente, ofreciendo un sabor sutilmente dulce que evoca la frescura del océano. En las costas del Atlántico Sur, particularmente en Argentina, el calamar constituye un recurso pesquero fundamental, siendo la base de platos que trascienden las fronteras y se adaptan a diversos paladares.

Desde el pequeño chipirón hasta variedades de mayor tamaño, su morfología permite aprovechar casi la totalidad del ejemplar, incluyendo su característica tinta oscura que se utiliza como colorante y saborizante natural. Su textura es única en el mundo de los mariscos, transformándose de una consistencia elástica en crudo a una suavidad mantecosa tras una cocción precisa. Esta dualidad sensorial, sumada a su gran disponibilidad, lo convierte en un ingrediente predilecto tanto en la cocina hogareña como en la alta gastronomía internacional.

Al momento de elegirlos, los consumidores buscan ejemplares de carne blanca y brillante, con un aroma suave que garantice su frescura absoluta. Aunque se pueden encontrar durante todo el año gracias a las técnicas modernas de congelación, su frescura es especialmente celebrada en las comunidades costeras durante las temporadas de pesca. Su popularidad no solo radica en su sabor, sino también en su capacidad para actuar como un lienzo culinario que absorbe y potencia los ingredientes con los que se acompaña.

Usos culinarios

La preparación del calamar varía enormemente según la cultura, pero en el Cono Sur, las rabas son indiscutiblemente la estrella de cualquier mesa marinera. Este plato consiste en anillos de calamar rebozados en harina y fritos rápidamente en aceite a alta temperatura, logrando un exterior crujiente que contrasta con el interior tierno. Es fundamental no exceder el tiempo de cocción, ya que un calor prolongado puede volver la carne gomosa, perdiendo esa delicadeza que lo caracteriza.

Más allá de la fritura, el calamar brilla en preparaciones a la plancha con un toque de ajo y perejil, técnica conocida como a la provenzal, que resalta sus notas naturales sin enmascararlas. También es un componente esencial en cazuelas de mariscos, paellas y arroces negros, donde su tinta aporta una profundidad de sabor terrosa y un color dramático. Su cuerpo hueco invita a la creatividad, permitiendo rellenos sofisticados a base de verduras, otros mariscos o incluso carnes procesadas, cocinados luego en salsas de tomate espesas.

En cuanto a los maridajes, el calamar se complementa perfectamente con sabores cítricos como el limón y la lima, que aportan una acidez necesaria para equilibrar su perfil proteico. Las hierbas frescas como el cilantro o el eneldo, y especias como el pimentón ahumado, realzan su versatilidad en platos fríos como ensaladas de mar o ceviches. En la cocina moderna, se experimenta con técnicas de cocción al vacío o sous-vide para garantizar una textura perfecta, demostrando que este ingrediente tradicional sigue vigente en las tendencias contemporáneas.

Nutrición y salud

Desde el punto de vista nutricional, el calamar destaca por ser una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, proporcionando todos los aminoácidos esenciales necesarios para la reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular. Su perfil es notablemente magro en su estado natural, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes buscan una densidad proteica elevada sin un aporte excesivo de grasas saturadas. Además, es una fuente sobresaliente de vitamina B12, nutriente crítico para la función neurológica y la formación de glóbulos rojos.

Este molusco también es rico en minerales esenciales como el selenio y el fósforo, que actúan en sinergia para proteger las células del daño oxidativo y fortalecer la estructura ósea. La presencia de cobre en el calamar facilita la absorción y el metabolismo del hierro, apoyando así los niveles de energía y la salud cardiovascular general. Si bien contiene colesterol, su bajo contenido de grasas totales permite integrarlo de manera equilibrada en una dieta variada, especialmente cuando se opta por métodos de cocción saludables como el vapor o la plancha.

La combinación de estos micronutrientes convierte al calamar en un aliado para el sistema inmunológico y el metabolismo energético. Al ser un alimento de origen marino, aporta pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y beneficios para la salud del corazón. Consumido con moderación y preferiblemente en preparaciones no fritas, representa un aporte nutricional completo que satisface las necesidades de deportistas y personas activas por igual.

Historia y origen

El consumo de calamar tiene raíces profundas en las civilizaciones antiguas que bordeaban el mar Mediterráneo y las costas del este de Asia. Los registros históricos sugieren que tanto griegos como romanos ya apreciaban este cefalópodo, utilizándolo no solo como alimento sino también aprovechando su tinta para la escritura y el arte. A lo largo de los siglos, la pesca del calamar evolucionó de pequeñas incursiones costeras a una industria global, impulsada por la necesidad de encontrar fuentes de proteína sostenibles y abundantes.

Con la expansión de las rutas comerciales y la mejora en las técnicas de conservación, el calamar viajó desde los puertos pesqueros hasta los centros urbanos más alejados de la costa. En países como España, Italia y Japón, se desarrollaron tradiciones culinarias icónicas que luego fueron exportadas a América a través de los movimientos migratorios. En Argentina, la influencia de la cocina española e italiana fusionó el uso del calamar con los productos locales, dando origen a la cultura de las 'tablas de mar' y los bodegones donde las rabas son un elemento permanente.

Hoy en día, el calamar simboliza la conexión entre la tradición marítima y la seguridad alimentaria global. Su rápida tasa de reproducción lo posiciona como una de las especies marinas más resilientes frente a la presión pesquera, siempre que se maneje con criterios de sostenibilidad. Su evolución de ser un descarte de pesca a un producto de exportación de alto valor refleja un cambio en la percepción gastronómica mundial, donde la simplicidad del producto marino se valora por su pureza y autenticidad histórica.