Calamarete
Pescados y mariscos

Nutrientes destacados

Calamarete

CrudoEntero
Por
(85g)
13,8gProteína
0,7gHidratos de carbono
0,59gGrasas totales
Valor energético
67,15 kcal
Vitamina B12
106%2,55μg
Selenio
69%38,08μg
Riboflavina (B2)
59%0,77mg
Cobre
55%0,5mg
Hierro
28%5,12mg
Fósforo
26%328,95mg
Sodio
13%316,2mg
Zinc
13%1,47mg

Calamarete

Introducción

La sepia, también conocida en diversas regiones como jibia o choco, es un fascinante cefalópodo que habita en las profundidades de los océanos, destacándose por su fisonomía única y su hueso interno calcificado. A diferencia de sus parientes cercanos, el calamar y el pulpo, posee un cuerpo más robusto y aplanado que le permite una gran versatilidad en la cocina internacional. Su nombre científico, Sepia officinalis, alude a la característica tinta que este animal utiliza como mecanismo de defensa y que ha sido valorada por la humanidad durante siglos por sus diversas aplicaciones.

En el ámbito gastronómico, se la aprecia por su carne blanca, firme y de sabor delicadamente dulce, que ofrece una experiencia sensorial distinta a la de otros mariscos. Su popularidad se extiende desde las costas del Mediterráneo hasta las mesas del sudeste asiático, siendo un ingrediente codiciado tanto por chefs de alta cocina como en preparaciones hogareñas tradicionales. En Argentina, aunque el calamar es más frecuente en el consumo cotidiano, la sepia es reconocida por los conocedores como una opción de textura superior y mayor carnosidad para platos elaborados.

Este molusco es un verdadero maestro del camuflaje, capaz de cambiar de color y textura en fracciones de segundo para mimetizarse con su entorno marino. Esta capacidad biológica no solo es de interés científico, sino que también refleja la complejidad de un organismo que ha evolucionado para sobrevivir en ecosistemas marinos diversos. Al ser consumida principalmente en su estado natural o mínimamente procesada, representa una opción de marisco que mantiene intactas sus propiedades originales para el consumidor.

Usos culinarios

La preparación más emblemática y que mejor resalta las virtudes de la sepia es la cocción a la plancha con un toque de ajo, limón y perejil. Debido a su carne densa, requiere un control preciso del fuego; una cocción rápida a alta temperatura asegura una textura tierna con bordes ligeramente crocantes, mientras que una cocción prolongada en guisos permite que absorba los sabores del caldo sin perder su forma. Es común realizar cortes superficiales en forma de rombos sobre su superficie para que el calor penetre uniformemente y se evite que la pieza se enrolle durante el proceso.

El perfil de sabor de la sepia es sutil y marino, lo que la convierte en una compañera ideal para ingredientes como el aceite de oliva virgen extra y el pimentón. Su tinta natural es un recurso culinario invaluable, utilizado para teñir y saborizar arroces, pastas y salsas, aportando un matiz umami profundo y un color negro visualmente impactante. Esta versatilidad permite que se integre con éxito tanto en ensaladas tibias de mar como en platos de cuchara más contundentes y reconfortantes.

En la cocina tradicional, la sepia es la protagonista de platos como el arroz negro o los guisos con legumbres, donde su carne se trocea para mezclarse con el resto de los ingredientes. También es común encontrarla en frituras, donde se la conoce como choquitos cuando se utilizan ejemplares jóvenes, ofreciendo un bocado crujiente por fuera y sumamente jugoso por dentro. En las pescaderías, se recomienda buscar ejemplares de piel brillante y aroma neutro para garantizar la máxima frescura en cualquiera de estas técnicas.

Las tendencias modernas han llevado a la sepia a ser servida en formatos innovadores, como láminas finas al estilo carpaccio o integrada en rellenos de pastas artesanales. Su capacidad para absorber aromas la hace perfecta para marinados previos con jengibre o cítricos, expandiendo su presencia hacia la cocina de fusión. Gracias a su firmeza, también es un ingrediente excelente para brochetas marinas que pueden cocinarse en parrillas a leña, adquiriendo notas ahumadas muy apreciadas.

Nutrición y salud

Desde el punto de vista nutricional, la sepia destaca principalmente como una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular y la reparación de tejidos. Al ser un alimento naturalmente bajo en grasas saturadas, se posiciona como una opción ideal para quienes buscan una dieta densa en nutrientes sin un aporte calórico excesivo. Su perfil proteico es completo, lo que significa que proporciona los aminoácidos esenciales necesarios para el correcto funcionamiento del metabolismo.

Uno de sus mayores atributos es su notable contenido de hierro y vitamina B12, dos nutrientes críticos para la producción de glóbulos rojos y la salud del sistema nervioso. El consumo de sepia puede contribuir significativamente a mejorar los niveles de energía y la función cognitiva, ayudando a prevenir estados de fatiga. Asimismo, es una fuente rica en minerales como el selenio, un potente antioxidante que protege las células del daño oxidativo y apoya el sistema inmunológico frente a diversas amenazas externas.

La sepia también aporta fósforo y magnesio, minerales que trabajan de forma sinérgica para fortalecer la estructura ósea y dental, además de participar en la contracción muscular. Su contenido de ácidos grasos esenciales, aunque moderado, favorece la salud cardiovascular al promover un perfil de lípidos en sangre equilibrado. Esta combinación de micronutrientes la convierte en un alimento funcional que, dentro de una dieta variada, promueve el bienestar general y el vigor físico.

Para deportistas y personas con un estilo de vida activo, la sepia representa un aliado valioso debido a su rápida digestibilidad y su capacidad para suministrar minerales que se pierden durante el esfuerzo físico. Su aporte de zinc también es beneficioso para la salud de la piel y la cicatrización, demostrando que los beneficios de este cefalópodo van mucho más allá de su excelente sabor.

Historia y origen

La relación entre los seres humanos y la sepia se remonta a la antigüedad clásica, particularmente en las civilizaciones que bordeaban el Mar Mediterráneo. Los antiguos griegos y romanos no solo la valoraban como un manjar culinario, sino que también utilizaban su tinta para la escritura y la pintura, dando origen al nombre del color sepia que todavía hoy define una gama de tonos marrones. Este pigmento orgánico fue el estándar para la ilustración y la caligrafía artística durante siglos antes de la aparición de tintas sintéticas.

Históricamente, el hueso de sepia o jibión ha tenido usos que trascienden la gastronomía; por su alta concentración de carbonato de calcio, se empleaba en la medicina antigua como un remedio natural y en la joyería como molde para fundir metales. Con la expansión de las rutas comerciales marítimas, el conocimiento sobre su pesca y preparación se difundió hacia el norte de Europa y Asia. En las culturas orientales, especialmente en Japón, se desarrollaron técnicas de secado y conservación que permitieron que este alimento fuera consumido lejos de las costas.

En la actualidad, la sepia sigue siendo un símbolo de la gastronomía costera, evolucionando desde ser un sustento básico para las comunidades de pescadores hasta convertirse en un producto de prestigio global. Su presencia en la historia del arte y la ciencia, sumada a su importancia económica en las pesquerías artesanales, la convierte en un elemento cultural de gran relevancia. Este legado histórico refuerza su estatus como un ingrediente que conecta las tradiciones más antiguas con la cocina de vanguardia contemporánea.