Calamar
especies mixtasPescados y mariscos

Nutrientes destacados

Calamar — especies mixtas

CrudoEnteroTodas las variedades
Por
(85g)
13.24gProteína
2.62gHidratos de carbono
1.17gGrasas totales
Contenido energético
78.2 kcal
Cobre
178%1.61mg
Selenio
69%38.08μg
Vitamina B12
46%1.11μg
Riboflavina (B2)
26%0.35mg
Fósforo
15%187.85mg
Zinc
11%1.3mg
Niacina (B3)
11%1.85mg
Ácido pantoténico (B5)
8%0.43mg

Calamar

Introducción

El calamar es un molusco cefalópodo apreciado globalmente por su textura firme y sabor delicado que evoca la frescura del océano. Pertenece a la misma familia que los pulpos y las sepias, distinguiéndose por su cuerpo en forma de manto y sus diez tentáculos, de los cuales dos son más largos y se utilizan para la caza. En el ámbito gastronómico, se le conoce bajo diversos nombres como chipirón o jibia, dependiendo de su tamaño y región, siendo un pilar fundamental de la cocina costera en múltiples continentes.

Su popularidad radica en su versatilidad sensorial, ya que en su estado crudo presenta una textura suave que se transforma en una mordida firme pero tierna al cocinarse correctamente. En México, es común encontrarlo tanto en mercados de mariscos frescos como en preparaciones gourmet, destacando por su capacidad para absorber los sabores de los ingredientes cítricos y picantes con los que se acompaña habitualmente. Su cuerpo cilíndrico es ideal para ser rellenado, mientras que sus tentáculos ofrecen una textura ligeramente más crujiente.

Este alimento no solo es valorado por su carne, sino también por su tinta, la cual se utiliza como un colorante y saborizante natural que aporta un profundo aroma marino y un color negro intenso a los platos. Su disponibilidad suele ser constante durante todo el año debido a su abundancia en diversas latitudes, lo que lo convierte en una opción confiable y accesible para quienes buscan integrar productos del mar en su dieta habitual sin depender excesivamente de la estacionalidad.

En la cultura gastronómica moderna, el calamar ha trascendido su origen humilde para convertirse en un ingrediente sofisticado. Desde las clásicas tabernas mediterráneas hasta los restaurantes de sushi contemporáneos, su presencia es sinónimo de una experiencia culinaria refinada. Su capacidad para adaptarse a diferentes métodos de conservación, como el congelado rápido, garantiza que mantenga sus cualidades organolépticas incluso lejos de las costas donde fue capturado.

Usos culinarios

Las técnicas de cocción para el calamar varían desde métodos rápidos a fuego alto hasta estofados prolongados a fuego lento. Un principio fundamental en su preparación es evitar los tiempos de cocción intermedios para prevenir una textura gomosa; por ello, se recomienda sellarlo rápidamente en una plancha caliente por un par de minutos o sumergirlo en guisos durante más de media hora para que las fibras se relajen nuevamente.

El perfil de sabor del calamar es sutilmente dulce y oceánico, lo que permite maridajes excepcionales con cítricos como el limón y la lima, así como con hierbas frescas como el perejil, el cilantro y la albahaca. En la cocina mediterránea, el ajo y el aceite de oliva son sus compañeros inseparables, resaltando su frescura natural sin opacarla, mientras que en las cocinas asiáticas suele armonizarse con jengibre, salsa de soya y aceites de sésamo.

En las costas de México, es un ingrediente estrella en ceviches y cocteles de mariscos, donde se marina con jugo de limón, cebolla morada y chile serrano. También es emblemático el calamar en su tinta, un guiso tradicional que utiliza el pigmento oscuro del animal para crear una salsa espesa y compleja que suele servirse sobre una cama de arroz blanco, creando un contraste visual y de sabor impactante.

Las tendencias modernas han llevado al calamar a ser el protagonista de platos de fusión, como los calamares rellenos de ingredientes diversos que van desde chorizo y pimientos hasta quinoa y vegetales salteados. Además, la tendencia de los fideos de calamar, donde se corta el manto en tiras finas para sustituir a la pasta tradicional, muestra su increíble adaptabilidad en dietas contemporáneas que buscan alternativas creativas y ligeras.

Nutrición y salud

El calamar es una fuente excelente de proteínas de alta calidad, esenciales para la reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular. Su perfil proteico es completo, lo que significa que aporta todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo, facilitando así diversos procesos metabólicos fundamentales y promoviendo la saciedad después de su consumo.

Destaca notablemente por su contenido de vitamina B12 y selenio, nutrientes que desempeñan un papel crucial en la salud del sistema nervioso y la función inmune. El selenio actúa como un potente antioxidante que ayuda a proteger las células contra el daño oxidativo y apoya la salud de la glándula tiroides, mientras que la vitamina B12 es vital para la formación de glóbulos rojos y la síntesis del ADN, ayudando a prevenir la fatiga.

Asimismo, la presencia de minerales como el cobre y el fósforo contribuye significativamente a la salud ósea y a la absorción eficiente del hierro en el organismo. Esta sinergia mineral no solo apoya la producción de energía celular, sino que asegura que la estructura esquelética se mantenga fuerte, lo que convierte al calamar en un aliado valioso para personas activas, deportistas y aquellos en etapas de crecimiento.

Aunque es un alimento con una densidad calórica baja, es rico en ácidos grasos poliinsaturados, conocidos por sus efectos positivos en la salud cardiovascular. Integrar este molusco en una dieta equilibrada proporciona una nutrición densa sin un aporte excesivo de grasas saturadas. Cabe destacar que, al ser un producto del mar, es naturalmente hidratante y aporta electrolitos esenciales que favorecen el equilibrio hídrico del cuerpo.

Historia y origen

El consumo de calamares se remonta a la antigüedad, con registros claros de su aprovechamiento en las civilizaciones que rodeaban el mar Mediterráneo y las costas de Asia Oriental. Los antiguos griegos y romanos ya apreciaban este molusco, documentando métodos de captura y diversas formas de preparación, como el secado al sol, que han evolucionado pero mantenido su esencia hasta nuestros días.

A medida que las rutas comerciales se expandieron, el calamar se integró profundamente en las culturas culinarias de todo el mundo, desde los puertos de Japón hasta las costas de América. Su capacidad para ser conservado en salazón o secado facilitó su distribución a regiones alejadas del mar, permitiendo que poblaciones de tierra adentro conocieran su sabor único y aprovecharan sus beneficios nutricionales mucho antes de la refrigeración moderna.

Históricamente, el calamar ha sido un recurso vital para las comunidades pesqueras debido a su abundancia y a su ciclo de vida rápido, lo que garantiza una renovación constante de la especie. En muchas tradiciones folclóricas marinas, estos cefalópodos han inspirado mitos y leyendas sobre criaturas gigantescas como el Kraken, reflejando la profunda fascinación y el respeto que el ser humano ha sentido siempre por el mundo submarino.

En la actualidad, el calamar representa una industria pesquera global de gran importancia, adaptándose a las exigencias de sostenibilidad y trazabilidad del siglo XXI. Su transición de ser un alimento de subsistencia costera a un ingrediente fundamental de la alta cocina global subraya su relevancia histórica y su notable capacidad de adaptación cultural a través de los siglos y las fronteras.