Lombarda
Verduras

Nutrientes destacados

HervidoHojasSin sal
Por
(75g)
1,13gProteína
5,2gHidratos de carbono
0,07gGrasas
Valor energético
21,75 kcal
Fibra alimentaria
6%1,95g
Vitamina K (filoquinona)
29%35,7μg
Vitamina C
28%25,8mg
Vitamina B6
9%0,17mg
Manganeso
7%0,17mg
Folato
4%18μg
Cobre
4%0,04mg
Tiamina (B1)
4%0,05mg
Potasio
4%196,5mg

Lombarda

Introducción

La lombarda, también conocida popularmente como repollo morado o col morada, es una hortaliza crucífera que destaca por su característico color púrpura profundo y su textura crujiente. Esta vibrante tonalidad se debe a la presencia de antocianinas, pigmentos naturales que no solo le otorgan su atractivo visual único, sino que también actúan como potentes agentes protectores. Aunque es un miembro de la familia de las brasicáceas, su sabor es ligeramente más dulce y terroso que el de su pariente la col blanca, lo que la convierte en una elección muy valorada en la cocina.

Más allá de su valor estético en el plato, la lombarda se asocia culturalmente con épocas festivas, especialmente durante la temporada invernal. Su naturaleza resistente le permite conservarse bien durante los meses más fríos, consolidándose como un ingrediente esencial en las despensas tradicionales. Al elegir una pieza en el mercado, es recomendable buscar ejemplares que se sientan firmes y pesados para su tamaño, con hojas exteriores tersas y brillantes, lo cual garantiza la máxima frescura y calidad culinaria.

Usos culinarios

La lombarda es sumamente versátil en la cocina y puede transformarse mediante diversas técnicas, desde el salteado rápido hasta la cocción lenta. Al ser picada en juliana fina, retiene una textura muy agradable, ya sea que se consuma cruda en ensaladas frescas o cocinada. Cuando se somete al calor, su color puede variar dependiendo del pH del medio de cocción, por lo que añadir un toque ácido como vinagre o manzana durante el proceso ayuda a intensificar su vibrante color púrpura.

En el ámbito de la gastronomía española, la lombarda es la protagonista indiscutible de recetas navideñas clásicas, donde a menudo se prepara rehogada con manzana, piñones y pasas. Esta combinación no es casual, ya que el dulzor de la fruta y el toque crujiente de los frutos secos equilibran perfectamente la densidad de la col. Además de los platos tradicionales, su uso se extiende a vinagretas creativas, fermentados como el chucrut casero o como base decorativa en cremas de verduras, aportando un contraste cromático que eleva cualquier presentación.

Nutrición y salud

La lombarda destaca por ser una fuente excepcional de vitaminas clave que desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del bienestar diario. Su elevado contenido en vitamina C la posiciona como un excelente aliado para reforzar las defensas naturales del organismo, favoreciendo la producción de colágeno y facilitando la absorción de hierro. Asimismo, es una fuente muy significativa de vitamina K, un nutriente esencial que contribuye de manera decisiva al mantenimiento de una estructura ósea saludable y a la correcta coagulación sanguínea.

Además de sus vitaminas, esta hortaliza aporta una cantidad notable de fibra dietética, lo que favorece una digestión saludable y contribuye a una mayor sensación de saciedad tras su consumo. Su perfil nutricional se enriquece gracias a la presencia de fitonutrientes y antioxidantes, que actúan en sinergia para combatir el estrés oxidativo en el cuerpo. Al ser un alimento de baja densidad calórica, su inclusión habitual en la dieta resulta ideal para quienes buscan una alimentación equilibrada, densa en nutrientes y rica en compuestos protectores naturales.

Historia y origen

El origen de las variedades de col de hoja compacta, entre las que se encuentra la lombarda, se sitúa históricamente en las regiones costeras del Mediterráneo y Europa occidental. Desde la antigüedad, estas plantas fueron domesticadas y seleccionadas por sus propiedades resistentes, convirtiéndose en cultivos básicos para las civilizaciones que habitaban el Viejo Mundo. Su capacidad para crecer en una amplia variedad de climas facilitó su expansión, permitiendo que se adaptara profundamente a las prácticas agrícolas de diversos pueblos europeos.

A lo largo de los siglos, la col morada fue ganando relevancia no solo como alimento cotidiano, sino también en la cultura popular y la farmacopea tradicional, donde se le atribuían diversas propiedades beneficiosas. La expansión del comercio y las rutas agrícolas permitieron que este vegetal se consolidara como un elemento estable en la dieta de las regiones centroeuropeas y mediterráneas. En la actualidad, la lombarda continúa siendo un símbolo de la cocina estacional y tradicional, manteniendo su lugar privilegiado en los mercados globales como un ingrediente atemporal y lleno de valor nutricional.