Lenguado
lenguado y platijaPescados y mariscos

Nutrientes destacados

Lenguado — lenguado y platija

CrudoPulpa
Por
(163g)
20.23gProteína
0gHidratos de carbono
3.15gGrasas totales
Contenido energético
114.1 kcal
Selenio
78%43.36μg
Vitamina B12
76%1.84μg
Fósforo
32%410.76mg
Vitamina D3 (colecalciferol)
22%4.56μg
Sodio
20%482.48mg
Niacina (B3)
10%1.7mg
Vitamina B6
9%0.16mg
Magnesio
6%29.34mg

Lenguado

Introducción

El lenguado y la platija, conocidos colectivamente como pescados planos, son especies marinas fascinantes que habitan en los fondos arenosos de los océanos de todo el mundo. Su fisonomía es inconfundible, ya que poseen ambos ojos en un solo lado de su cuerpo comprimido, una adaptación evolutiva que les permite camuflarse perfectamente en el lecho marino mientras acechan a sus presas. En México, a menudo se les asocia coloquialmente con el término huarache debido a su forma ovalada y plana, lo que los convierte en un ingrediente muy reconocido en las costas por su carne blanca y de sabor sutil.

Estas especies se distinguen por una textura extremadamente delicada y un perfil de sabor refinado que no resulta abrumador, lo que las hace ideales para quienes prefieren pescados con un aroma suave. Su versatilidad es tal que se consideran un producto de lujo en la alta cocina internacional, pero también son accesibles para el consumo cotidiano en mercados locales y pescaderías. Al ser capturados principalmente en entornos silvestres, su frescura es una de sus mayores virtudes, ofreciendo una experiencia sensorial limpia y ligera al paladar.

El término lenguado suele aplicarse a diversas familias de peces pleuronectiformes, pero todos comparten la característica de ser habitantes del fondo o bentónicos. Esta forma de vida influye en la calidad de su carne, que es magra y consistente, diferenciándose de los pescados azules más grasos. Para el consumidor, representan una de las opciones más elegantes y fáciles de digerir dentro del amplio espectro de productos del mar disponibles en la región.

Usos culinarios

La preparación del lenguado y la platija requiere una mano ligera debido a la fragilidad de sus filetes, los cuales se cocinan en cuestión de pocos minutos. El método de cocción al vapor o el escalfado son ideales para preservar su jugosidad natural, mientras que el sellado rápido en sartén con un poco de mantequilla o aceite de oliva crea una costra exterior deliciosa sin secar el interior. Es fundamental no sobrecocerlos, ya que su estructura celular es fina y puede desmoronarse si se expone al calor excesivo por mucho tiempo.

El perfil de sabor de estos pescados es excepcionalmente limpio, lo que permite maridajes con ingredientes ácidos como el limón amarillo, las alcaparras o el vino blanco. Una de las preparaciones más emblemáticas a nivel mundial es el lenguado a la meunière, donde la sencillez de la harina, la mantequilla y el perejil elevan el producto a un nivel gourmet. También funcionan de maravilla en preparaciones frías como el cebiche o el aguachile, siempre que se trate de piezas de extrema frescura, donde su carne firme pero tierna brilla con la acidez de los cítricos.

En la cocina mexicana contemporánea, es común encontrar el filete de lenguado preparado al mojo de ajo o simplemente a la plancha con finas hierbas, resaltando su capacidad para absorber los sabores de los condimentos sin perder su identidad. Su falta de espinas pequeñas y su facilidad para ser fileteado lo convierten en un favorito para platos infantiles y para presentaciones elegantes donde se busca un filete impecable. Además, sus restos son muy valorados para la elaboración de caldos de pescado o fumets de gran intensidad y claridad.

Nutrición y salud

Desde una perspectiva nutricional, el lenguado y la platija destacan por ser una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico con un contenido calórico y de grasa notablemente bajo. Esta combinación los convierte en una opción ideal para quienes buscan mantener o desarrollar masa muscular mientras cuidan su ingesta energética, favoreciendo la salud metabólica. Al ser un pescado magro, es especialmente fácil de digerir, lo que lo hace recomendable para personas con sistemas digestivos sensibles o que requieren dietas de asimilación rápida.

Son particularmente ricos en micronutrientes esenciales como la vitamina B12 y el selenio, elementos cruciales para el mantenimiento de un sistema nervioso sano y la protección de las células contra el daño oxidativo. El selenio, en particular, actúa como un potente antioxidante que apoya la función inmunológica y la salud de la tiroides. Además, su aporte de fósforo contribuye significativamente al fortalecimiento de la estructura ósea y la salud dental, trabajando en conjunto con otros minerales para mantener la integridad de los tejidos.

La presencia de potasio en su carne también ayuda a regular el equilibrio de líquidos y la función muscular, lo que resulta beneficioso para la salud cardiovascular y el control de la presión arterial. Al ser naturalmente bajos en sodio y grasas saturadas, estos pescados se alinean perfectamente con las recomendaciones para una alimentación protectora del corazón. Su perfil de aminoácidos es completo, lo que significa que proporcionan todos los bloques constructores necesarios para la reparación de tejidos y la producción de enzimas vitales.

Historia y origen

Históricamente, los pescados planos han sido un pilar en la dieta de las comunidades costeras desde la antigüedad, con registros de su consumo que datan de la era romana, donde eran valorados por su carne blanca y su pureza. Su evolución biológica es un testimonio de la adaptación al medio ambiente, habiendo pasado de ser peces convencionales a especialistas del fondo marino a lo largo de millones de años. Esta singularidad física no solo les ha permitido sobrevivir a depredadores, sino que también ha definido su técnica de captura tradicional mediante redes de arrastre o palangre.

A medida que las rutas comerciales se expandieron, el lenguado se consolidó como un símbolo de distinción en la gastronomía europea, especialmente en Francia, donde se perfeccionaron muchas de las técnicas de fileteado y salsas clásicas que hoy se enseñan en las escuelas de cocina. En América, la integración de estos pescados a la gastronomía local ocurrió de manera natural tras la colonización, fusionando las técnicas de cocción europeas con los ingredientes y especias regionales. En las costas mexicanas, el aprovechamiento de la platija y el lenguado ha sido constante, formando parte de la identidad culinaria de estados como Veracruz y Baja California.

Hoy en día, el lenguado y la platija siguen siendo fundamentales en la economía pesquera global, representando tanto una tradición ancestral como una opción moderna para la alimentación consciente. Su manejo en la pesca moderna busca cada vez más la sostenibilidad para proteger las poblaciones del fondo marino. A través de los siglos, este pescado ha pasado de ser un sustento básico de pescadores a una joya de la gastronomía que trasciende fronteras, manteniendo su reputación de elegancia y salud en la mesa.