Cedrón pasto
Hierbas y especias

Nutrientes destacados

Cedrón pasto

CrudoTallos
Por
(5g)
0,09gProteína
1,21gHidratos de carbono
0,02gGrasas totales
Valor energético
4,7520003 kcal
Manganeso
10%0,25mg
Hierro
2%0,39mg
Cobre
1%0,01mg
Zinc
0%0,11mg
Folato
0%3,6μg
Potasio
0%34,7mg
Magnesio
0%2,88mg
Riboflavina (B2)
0%0,01mg

Cedrón pasto

Introducción

El lemongrass, conocido científicamente como Cymbopogon, es una planta herbácea perenne que ha ganado popularidad mundial gracias a su perfil aromático único y refrescante. En Argentina y otros países de la región, se lo conoce frecuentemente como hierba limón o citronela, destacándose por sus tallos largos y fibrosos que desprenden una fragancia cítrica intensa al ser cortados o machacados.

Esta planta es sumamente apreciada por su capacidad de aportar notas de limón sin la acidez característica de los cítricos tradicionales. Sus tallos presentan una textura leñosa en el exterior y un corazón tierno y pálido que concentra la mayor parte de sus aceites esenciales, convirtiéndolo en un ingrediente versátil que evoca frescura inmediata en cualquier preparación.

Aunque prefiere climas cálidos y húmedos para su desarrollo óptimo, el lemongrass se adapta bien a diversos entornos y es común encontrarlo tanto en huertas orgánicas como en mercados especializados. Su estructura elegante y su aroma penetrante no solo lo hacen valioso en la cocina, sino también como planta ornamental y en la industria de la perfumería.

En la actualidad, el lemongrass representa un puente entre las tradiciones culinarias ancestrales de Oriente y la gastronomía contemporánea global. Su uso se ha extendido más allá de las fronteras asiáticas, integrándose con éxito en la cultura del bienestar y la cocina de autor en todo el mundo.

Usos culinarios

Para aprovechar al máximo el lemongrass, es fundamental tratar los tallos correctamente. El método tradicional consiste en retirar las capas exteriores más duras y machacar la base blanca con el dorso de un cuchillo para liberar los aceites aromáticos. Esta técnica permite que su sabor se infusione gradualmente en líquidos, aportando una complejidad aromática difícil de replicar con otros ingredientes.

Su perfil de sabor combina notas de limón con matices florales y un ligero toque de jengibre, lo que lo hace un compañero ideal para la leche de coco, el ajo y el cilantro. Es un componente esencial en la elaboración de curries, sopas tailandesas como la famosa Tom Yum y diversas marinadas para pescados, aves o mariscos, donde actúa equilibrando los sabores intensos y grasos.

En el contexto regional, el lemongrass ha encontrado un lugar especial en las infusiones. Es cada vez más frecuente encontrarlo como un agregado refrescante en el mate, mezclado con otras hierbas serranas, o como protagonista de tés helados y limonadas gourmet. Su capacidad para aromatizar almíbares también lo convierte en un recurso creativo para la coctelería moderna y la pastelería.

Las aplicaciones modernas incluyen su uso como brocheta natural para asar carnes, donde el calor ayuda a que el aroma penetre en el alimento desde el interior. Además, su versatilidad permite incorporarlo en aceites aromatizados y sales gourmet, ofreciendo una forma sofisticada de realzar platos sencillos con una nota exótica y vibrante.

Nutrición y salud

Desde una perspectiva nutricional, el lemongrass se destaca por ser una fuente excelente de manganeso, un mineral fundamental que contribuye a la salud ósea y participa en la regulación del metabolismo. Asimismo, aporta una cantidad notable de hierro, esencial para el transporte de oxígeno en la sangre y la prevención de la fatiga, lo que lo convierte en un aliado valioso para mantener los niveles de energía.

Esta hierba es rica en compuestos bioactivos, entre los que destaca el citral, responsable de su aroma y conocido por sus propiedades antioxidantes. Estos fitonutrientes ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo y pueden favorecer la salud digestiva, tradicionalmente utilizada para aliviar molestias estomacales y promover una sensación de bienestar después de las comidas.

El lemongrass también contribuye con aportes de potasio, un nutriente clave para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso y la salud cardiovascular, ya que ayuda a mantener el equilibrio de los fluidos. La presencia de folatos y ciertas vitaminas del complejo B refuerza su papel en el apoyo a las funciones celulares y el sistema inmunológico.

Para quienes buscan opciones de hidratación saludable, las infusiones de lemongrass son una alternativa excelente, ya que no contienen cafeína y aportan compuestos beneficiosos de manera natural. Su consumo regular, integrado en una dieta equilibrada, ofrece una forma sencilla y aromática de incorporar micronutrientes esenciales que promueven la vitalidad general.

Historia y origen

El lemongrass es originario de las regiones tropicales y subtropicales del sudeste asiático y la India, donde ha sido cultivado y recolectado de forma silvestre durante milenios. En estas regiones, no solo se valoraba por su sabor, sino que ocupaba un lugar central en la medicina tradicional, como el Ayurveda, debido a sus propiedades refrescantes y purificantes.

Su expansión global se produjo a través de las rutas comerciales que conectaban Asia con el resto del mundo. A medida que los exploradores y comerciantes descubrían sus usos, la planta fue introducida en África, América Central y del Sur. Su adaptabilidad le permitió prosperar en climas tropicales de todo el mundo, integrándose profundamente en las culturas locales, como en el Caribe y el sudeste de México.

Históricamente, el lemongrass ha tenido una importancia que trasciende la cocina; fue uno de los ingredientes clave en la producción temprana de aceites esenciales para la industria cosmética europea. Durante el siglo XX, su popularidad explotó internacionalmente gracias a la difusión global de la cocina tailandesa y vietnamita, que lo posicionaron como un ingrediente de culto entre chefs y aficionados.

Hoy en día, el lemongrass se cultiva a escala comercial en numerosos países, asegurando su disponibilidad durante todo el año. Ha pasado de ser una curiosidad botánica a un elemento básico en la despensa global, simbolizando la evolución de la gastronomía hacia sabores más limpios, naturales y profundamente aromáticos.